Cirugías y recomendaciones
Cirugía de los adenoides
Las adenoides son un paquete de tejido linfoide, parecido a las amígdalas, que se encuentran en la parte de atrás de la nariz, por encima del paladar.
La cirugía de las adenoides (adenoidectomía) es un procedimiento indicado en pacientes en quienes por su tamaño las adenoides obstruyen la vía respiratoria a nivel de la cavidad nasal, desencadenando problemas respiratorios durante el sueño. Además, pueden obstruir el sitio de drenaje de líquido del oído y actuar como reservorio de bacterias desencadenando infecciones recurrentes.
¿En qué consiste la cirugía?
La adenoidectomía es un procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia general (con el paciente dormido) y dura alrededor de 20-30 minutos. Durante el procedimiento, el tejido adenoideo se reseca a través de la boca (visualizándolas con un espejo) o a través de la nariz utilizando lentes. En algunas ocasiones, al mismo tiempo (según la indicación) se realiza amigdalectomía (resección de las amígdalas).
Este procedimiento en la gran mayoría de los casos se realiza de forma ambulatoria (el niño es enviado a su casa el mismo día de la cirugía), sin embargo, cuando se asocia a otros procedimientos puede requerir hospitalización durante una o dos noches para monitorización.
¿Qué esperar de la cirugía?
- En general, es un procedimiento muy bien tolerado en niños.
- Un mito común es pensar que al quitar las adenoides se van a alterar las defensas del paciente. Esto es falso, resecar las adenoides no va a comprometer el sistema inmunológico (de defensa) del paciente, por el contrario, puede ayudarlo evitando infecciones recurrentes.
- El dolor postoperatorio suele ser muy leve, aunque algunos niños pueden tener dolor moderado los 3 primeros después de la cirugía, que generalmente se controla muy bien con los medicamentos formulados.
- Puede haber congestión y mal olor en la nariz en los primeros días después de la cirugía. El mal olor se produce por la cauterización del tejido y es normal los primeros días. Para esto se recomienda realizar lavados nasales cada 4-6 horas. Algunos niños pueden tener también mal aliento.
- El paciente puede presentar fiebre leve, que no debe ser mayor de 38.5°C.
- Si la cirugía se realizó por problemas respiratorios del sueño y el paciente roncaba mucho, es normal que siga roncando hasta por 2-3 semanas después de la cirugía. Sin embargo, el ronquido irá desapareciendo progresivamente.
¿Cuáles son los riesgos o posibles complicaciones de esta cirugía?
- El riesgo de sangrado posoperatorio es infrecuente y cuando sucede suele auto-limitarse. En caso de que el paciente presente sangrado persistente, por favor comuníquese conmigo.
- Después de la cirugía puede haber dolor de oído, dolor en la lengua o dolor de garganta. Esto se conoce como dolor referido de las adenoides a estructuras vecinas.
- Algunos pacientes pueden presentar paso de líquidos hacia la nariz o escape de aire al respirar (incompetencia velopalatina), esta condición es muy infrecuente y cuando se presenta generalmente es transitoria y resuelve un par de semanas después de la cirugía. En casos muy raros, esta condición puede ser permanente y puede requerir procedimientos adicionales para su corrección.
- Muy rara vez, algunos niños pueden presentar dolor severo en el cuello con limitación marcada para mover la cabeza. En caso que esto ocurra, por favor comuníquese conmigo para realizar el manejo oportuno.
¿Qué cuidados se deben tener después de la cirugía?
Para lograr un adecuado postoperatorio y evitar complicaciones es importante seguir estas recomendaciones al pie de la letra:
- Dieta: En general los niños operados de adenoidectomía no requieren dieta especial. Sin embargo, por los efectos de la anestesia y por estar en un estado posoperatorio, algunos pueden tener náuseas y disminuir la ingesta de alimentos, especialmente los primeros días. Debe insistirse al paciente para que tome abundantes líquidos y evitar la deshidratación.
Alimentos fríos como agua, helados, paletas, compotas, gelatinas, bon-ice, gatorade, etc, deben ser administrados sin restricción. En la medida que el niño recupere el apetito, se puede reestablecer una dieta normal. En casos en que se haya realizado AMIGDALECTOMÍA al mismo tiempo, se deben seguir las recomendaciones dietarias para este procedimiento.
- Medicamentos: La fórmula que le entrego incluye medicamentos para el dolor, y algunas veces antibióticos para prevenir infecciones (en casos seleccionados). Generalmente para el manejo del dolor en este procedimiento solo es necesario administrar acetaminofén por horario un par de días.
En casos en que se haya realizado AMIGDALECTOMÍA al mismo tiempo, se deben seguir la fórmula médica para este procedimiento.
- Incapacidad: En general este procedimiento requiere una semana de incapacidad, aunque algunos niños que pueden reintegrarse a sus actividades antes de este tiempo. Cada niño es diferente.
Sin embargo, durante 2 semanas, se sugiere restringir el actividad física, juegos bruscos y deportes de contacto.
Como cualquier cirugía, es indispensable el control postoperatorio y cumplirlo según lo indicado.
Ante cualquier inquietud, por favor no dude en comunicarse conmigo.
Cirugia de tubos de ventilación
La cirugía de colocación de tubos de ventilación en los oídos (miringocentesis con colocación de tubos de ventilación) es una cirugía frecuentemente realizada en niños. Con esta se busca disminuir la frecuencia de infecciones en los oídos (otitis), ayudar al drenaje de líquido del oído medio, mejorar la ventilación del oído y equilibrar presiones. Así mismo, ayuda a mejorar la pérdida de audición, el dolor de oído y las alteraciones del equilibrio en algunos pacientes.
¿En qué consiste la cirugía?
En niños este procedimiento se realiza bajo anestesia general. Utilizando un microscopio se identifica la membrana timpánica (tímpano) y se realiza un corte milimétrico a través del cual se aspiran secreciones y en el que posteriormente se ubica el tubo de ventilación.
Los tubos se dejan en la membrana timpánica y actúan como un pitillo, a través del cual se drenan secreciones del oído y se equilibran presiones.
Todo el procedimiento se realiza a través del conducto auditivo y no requiere incisiones externas, por lo que no deja cicatrices en la piel.
¿Qué esperar de la cirugía?
- Esta cirugía es un procedimiento de corta duración muy bien tolerado en niños. En general no es dolorosa, aunque algunos niños pueden requerir manejo analgésico (acetaminofén) un par de días.
- Los primeros 2-3 días puede haber salida de líquido sanguinolento por el oído, es normal y no debe preocuparse.
- Los tubos de ventilación son muy pequeños, miden de 2-3 mm aproximadamente, y se dejan en la membrana timpánica. Usted no podrá ver el tubo a menos que se utilicen instrumentos especiales.
- Los tubitos se caen solos. A medida que la membrana timpánica cicatriza, se va cerrando el hueco donde estos estaban y los tubos son expulsados espontáneamente. En general, lo tubos de ventilación duran en el oído de 6 meses a 1 año y medio. Algunos niños pueden botar los tubos antes de este tiempo y otros después, cada niño es diferente.
- La mayoría de niños sólo necesita un par de tubitos, pero algunos niños pueden requerir más de una cirugía para lograr un adecuado control de su enfermedad.
¿Cuáles son los riesgos o posibles complicaciones de esta cirugía?
La cirugía de colocación de tubos de ventilación es uno de los procedimientos quirúrgicos más frecuentemente realizados en niños. Es una cirugía corta, poco invasiva, con riesgos muy bajos, pero que igual es importante que usted conozca.
- En la gran mayoría de los casos, cuando el tubo es expulsado, la membrana timpánica cicatriza sin dejar secuelas. Sin embargo, 1 a 2% de las veces, al ser expulsado el tubo deja una pequeña perforación en el tímpano puede requerir de una cirugía para cerrarla.
- Aproximadamente 1 de cada 100 niños operados (1%) retienen los tubos por más de 2 años; en algunos casos puede ser necesario realizar un nuevo procedimiento para remover el tubo.
- Aproximadamente 50% de los niños que tienen tubitos de ventilación pueden presentar en algún momento salida de secreción por el oído (otorrea). Generalmente esto aparece cuando tienen una gripa fuerte, un episodio ocasional de otitis media, o porque entró agua contaminada a través del tubo, hacia el oído medio. Estos casos generalmente se manejan con la aplicación de gotas de antibiótico en los oídos. Este tratamiento debe ser formulado SOLAMENTE por su médico; algunas gotas disponibles en droguerías tienen el potencial riesgo de dañar la audición. NO SE AUTOFORMULE.
- En muy pocos casos, el niño hace reacción “alérgica” a los tubitos (reacción a cuerpo extraño), lo que se manifiesta con otorrea persistente que no mejora a pesar de manejo médico. En estos casos se recomienda retirar los tubitos de forma temprana.
¿Qué cuidados se deben tener después de la cirugía?
Para lograr un adecuado postoperatorio y evitar complicaciones es importante tener en cuenta estas recomendaciones:
- Dieta: En general los niños operados de tubitos de ventilación no requieren dieta especial. Sin embargo, por los efectos de la anestesia y por estar en un estado posoperatorio, algunos pueden tener náuseas y disminuir la ingesta de alimentos primeros días.
- Medicamentos: Generalmente la fórmula que le entrego al terminar la cirugía incluye acetaminofén para control del dolor (en caso que haya), y en algunos casos específicos, se formulan antibiótico en gotas para aplicar en los oídos por un par de días (generalmente a niños que en la cirugía presentaban abundante líquido en el oído).
- Incapacidad: Esta cirugía no requiere incapacidad médica. Los niños operados pueden reiniciar su actividad física normal y volver a clases al día siguiente de la cirugía. La actividad física no hará que los tubitos se salgan.
- Baño y Piscina: Los tubos de ventilación son muy pequeños y por la tensión superficial de los mismos, el paso de agua hacia el oído es limitado. Por esta razón, en general los niños con tubos de ventilación pueden bañarse en la ducha sin problema después de la cirugía.
Así mismo pueden nadar en piscinas y mar sin sumergirse, sin la necesidad de utilizar protectores. En niños más grandes, quienes les gusta sumergirse y nadar a 40 cms, se recomienda el uso de protectores hechos a medida. Durante el tiempo que tenga los tubos NO puede bucear.
Personas que después de etar en pisicnas hagan episodios de otorrea recurrentes, pueden necesitar protectores también.
Como cualquier cirugía, es indispensable el control postoperatorio y cumplirlo según lo indicado.
Ante cualquier inquietud, por favor no dude en comunicarse conmigo.
Cirugía de las amígdalas
Las amígdalas palatinas son dos paquetes de tejido linfoide que se encuentran a lado y lado de la lengua en la parte posterior de la garganta.
La cirugía de amígdalas (amigdalectomía) es un procedimiento indicado en pacientes en quienes por su tamaño las amígdalas obstruyen la vía respiratoria a nivel de la cavidad oral, desencadenando problemas respiratorios durante el sueño o dificultad para la ingesta de alimentos. Otras indicaciones incluyen infecciones (amigdalitis) recurrentes o formación de abscesos alrededor de las mismas, sangrados o sospecha de lesiones malignas a este nivel.
¿En qué consiste la cirugía?
La amigdalectomía es un procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia general (con el paciente dormido) y dura alrededor de 30-40 minutos. Durante el procedimiento, las amígdalas se resecan a través de la boca utilizando un electrobisturí. En muchas ocasiones, al mismo tiempo (según la indicación) se realiza adenoidectomía (resección de las adenoides).
Este procedimiento puede realizarse de forma ambulatoria: el niño es enviado a su casa el mismo día de la cirugía, después de haber estado unas horas en recuperación. Sin embargo, niños muy pequeños o algunos casos especiales (apnea de sueño moderada a severa, problemas de coagulación, enfermedades asociadas, entre otras) pueden requerir hospitalización durante una o dos noches para monitorización más cercana según indicaciones médicas.
¿Qué esperar de la cirugía?
- Un mito común es pensar que al quitar las amígdalas se van a ver alteradas las defensas del paciente. Esto es falso, resecar las amígdalas no va a comprometer el sistema inmunológico (de defensa) del paciente, por el contrario, lo ayuda evitando infecciones recurrentes y según el caso, también a respirar mejor.
- En general, es un procedimiento muy bien tolerado, principalmente en niños. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el paciente va a necesitar de 2 semanas completas para lograr una adecuada recuperación.
- Si la cirugía está indicada por problemas respiratorios de sueño, usted puede notar algo de mejoría del ronquido y los otros síntomas en los primeros días, sin embargo, el cambio se hará mucho más evidente unas semanas después de la cirugía.
- En el sitio donde se encontraban las amígdalas y en el paladar, usted va observar unas placas blancas las primeras dos semanas. Esto es parte normal del proceso de cicatrización, ¡no es una infección! Las placas se empezarán a desprender poco a poco después de unos días, dejando mucosa sana en la fosa amigdalina.
- En el posoperatorio puede haber algo de mal aliento o mal olor por la nariz sobretodo cuando se han resecado las adenoides al mismo tiempo.
- El paciente puede presentar dolor de garganta los primeros días y disminuir la ingesta de alimentos, por lo que puede bajar de peso.
¿Cuáles son los riesgos o posibles complicaciones de esta cirugía?
Como toda intervención quirúrgica existen posibles riesgos y complicaciones, que tratan de evitarse al máximo durante la cirugía. En general los riesgos asociados a esta intervención son bajos e infrecuentes, pero es importante que usted los conozca.
- Esta cirugía puede ser muy dolorosa especialmente los primeros días. Por eso desde el día del procedimiento debe tomar los medicamentos formulados según la prescripción. Envolver hielo picado en una toalla y colocarlo alrededor del cuello del paciente puede ayudar a disminuir la inflamación. Así mismo, tomar líquidos fríos ayuda a disminuir la sensación de dolor.
- El dolor de garganta es la razón por la cual los pacientes dejan de comer durante varios días y pueden deshidratarse (especialmente niños pequeños). Es absolutamente necesario que se insista al paciente para que tome líquidos abundantes.
- Como las amígdalas son tan vascularizadas, existe riesgo de sangrado en el postoperatorio, el cual es menor del 5% (es decir menos de 5 de cada 100 pacientes que se operan de amigdalectomía tienen algún sangrado después de la cirugía). Este sangrado puede ser tan leve como escupir unas cuantas goticas de sangre, o tan severo como para necesitar una nueva cirugía para controlarlo.
- El sangrado puede presentarse durante la cirugía, en los primeros días postoperatorios, o incluso ser tan tardío como en el día 10 después del procedimiento. Por esto se recomienda que el paciente se encuentre en la ciudad durante las dos primeras semanas posoperatorias, y que los niños siempre estén en compañía de un adulto y tengan acceso rápido a un servicio de urgencias.
- Después de la cirugía puede haber dolor de oído, dolor en la lengua, dolor al tragar o en el cuello que corresponde al dolor referido de la garganta a estructuras vecinas. Puede presentar fiebre leve, que no debe ser mayor de 38.5°C.
¿Qué cuidados se deben tener después de la cirugía?
Para lograr un adecuado postoperatorio y evitar complicaciones es importante seguir estas recomendaciones al pie de la letra:
- Dieta: Como le he explicado anteriormente la dieta líquida blanda es indispensable para mantener al paciente hidratado y para ayudar a controlar el dolor. El comer y tomar líquidos frecuentemente hace que los músculos se desinflamen y acelera la recuperación.
Durante los primeros dos días se recomiendan alimentos fríos, helados, paletas de agua, smothies, malteadas, pudin, jugos y yogurt. El paciente poco a poco irá asimilando alimentos de más consistencia. Idealmente hacia el tercer día después de cirugía el paciente debe estar consumiendo alimentos como sopas, caldos, compotas, gelatinas, purés, huevo, pollo desmenuzado y carne molida.
Entre los días 4-7 después de la cirugía el dolor puede empeorar, lo que corresponde al pico de inflamación y a que se están desprendiendo algunas costras. Continúe los medicamentos para el dolor e insista en la ingesta de alimentos a tolerancia.
Durante al menos tres semanas, debe evitar comer alimentos picantes y crocantes (Como galletas, papas fritas, maíz, chicharrones o alimentos de paquete) porque estos pueden favorecer el sangrado y pueden empeorar el dolor.
- Medicamentos: La fórmula que le entrego incluye medicamentos para el dolor, y algunas veces antibióticos para prevenir infecciones (en casos seleccionados). Siempre administre los medicamentos del dolor según lo formulado, ASÍ NO HAYA DOLOR.
Generalmente, la prescripción para el dolor incluye acetaminofén (cada 6 horas) durante una semana, alternado con ibuprofeno (cada 8 horas) durante los primeros días si el dolor no se controla bien con el acetaminofen. Lo ideal es que estos medicamentos no se den al tiempo, sino que se alternen las dosis entre ellos, para que siempre haya protección contra el dolor. Algunos casos particulares pueden requerir medicamentos adicionales para lograr un adecuado control analgésico.
Algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sangrado, por lo tanto, antes de la cirugía no debe tomar aspirina, naproxeno, ningún otro antiinflamatorio o medicamento sin consultarme primero. Especialmente no tomarlos 2 semanas antes ni 3 semanas después de la cirugía.
- Incapacidad: En general la recuperación completa de la cirugía necesita dos semanas.
Durante la primera semana del postoperatorio se recomienda reposo. El paciente no debe salir de casa, pero tampoco debe estar todo el tiempo en la cama. En la semana dos puede reintegrarse al colegio, pero debe evitarse la actividad física, juegos bruscos y deportes de contacto. La actividad física normal se permitirá realizar un mes después de la cirugía.
- Sangrado: Recuerde: Ante cualquier tipo de sangrado comuníquese inmediatamente Si el sangrado es muy importante debe acudir inmediatamente al servicio de urgencias más cercano. Si en algún momento usted nota que el niño está deglutiendo sin estar comiendo, revise la boca para asegurarse que no está sangrando. Los niños recién operados NUNCA deben ser dejados solos durante las primeras dos semanas después del procedimiento.
Como cualquier cirugía, es indispensable el control postoperatorio y cumplirlo según lo indicado.
Ante cualquier inquietud, por favor no dude en comunicarse conmigo.
